Noticias la Tri|13 abril, 2013 11:32 | 1.716 Leídas

La unión fue clave del éxito

Los triunfos alcanzados por la selección nacional lograron unir a los ecuatorianos, sin distinción de raza, religión, sexo o clase social. Ahora la meta es clasificar al tercer Mundial de la historia.

Ingresar al top ten del fútbol mundial es un privilegio que a los seleccionados ecuatorianos no les hace perder el equilibrio. Ellos tienen una meta bien definida: clasificar al Mundial Brasil 2014.

El defensa Gabriel Achilier considera que el sacrificio de jugadores, dirigentes, miembros del cuerpo técnico, utileros, médicos y aficionados se ha visto reflejado en la última clasificación elaborada por la FIFA, que ubica a la de Ecuador como la décima selección con más puntos a nivel mundial, desplazando de ese puesto al combinado ruso.

“Esto (la consecución) es de todos y debemos disfrutarlo como tal, sin olvidarnos que aún hay mucho camino por recorrer”, dijo Achilier, quien destacó el sentimiento de compañerismo que se vive dentro de la selección, durante la concentración y los viajes. “El resultado de todo eso se ve reflejado dentro de la cancha”.

El centrocampista Pedro Quiñónez, quien regresó a la Tricolor luego de una serie de cuestionamientos que le hizo el técnico Reinaldo Rueda, cree que cosas como esas también aportaron al mejoramiento.

Lejos de considerarse indispensable, Quiñónez dice que el estratega colombiano es un hombre justo y equilibrado, que no tiene reparos en señalar lo que para él “son fallas que se deben corregir”.

“Tengo mi estilo de juego, pero cuando alguien habla contigo y te hace ver la necesidad de rectificar algo lo haces, no por interés personal, sino por el bienestar del grupo. Ahora estamos entre los diez mejores del mundo, pero eso no debe hacernos perder la idea de hacia dónde nos dirigimos. La meta es el Mundial de Brasil”, sentencia.

La calidad individual, el juego colectivo y la madurez alcanzada son los factores que más destacan Achilier y Quiñónez.

El argentino-boliviano Gustavo Quinteros, entrenador de Emelec, va mucho más allá.

“La actualidad del fútbol ecuatoriano es muy buena, tiene jugadores de nivel y con mucha personalidad. Para mí no solo es candidato a clasificar al Mundial, creo que si todo sale bien podría hacer un mejor papel en el certamen”.

CLAVES. Los exseleccionados nacionales, Álex Aguinaga y Juan Carlos Burbano identifican dos aspectos centrales que permitieron a la Tricolor ascender a escala internacional: acabar con la división y cambiar la mentalidad del jugador.

Aguinaga recuerda que cuando inició su camino en el combinado ecuatoriano aún existían huellas de regionalismo. “Me tocó vivirlo, aunque en menor grado en relación a lo que pasaba antes, cuando la confrontación era Quito contra Guayaquil, siendo una de las dos la base de la selección”.

Según él, terminar con eso ayudó a pensar en el objetivo de país. Por consecuencia, la selección empezó a unirse.

Juan Carlos Burbano sostiene que para esto fue clave la decisión de concentrar a los jugadores en la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro, en Parcayacu, en la época de Hernán Darío Gómez. “Compartimos mucho tiempo juntos y lejos de todo. Eso nos ayudó para acercarnos. Además, a cada momento se cambiaban los puestos y todos compartíamos con todos”.

Antes de clasificar al Mundial de Japón y Corea 2002, los combinados nacionales eran unidos, pero no llegaron a considerarse como una familia.

El otro aspecto cambiado fue el mental. Aguinaga aclara que Ecuador siempre tuvo excelentes jugadores, pero que ellos no estaban convencidos de que podían alcanzar los objetivos trazados.

“Aunque individualmente éramos fuertes, en el colectivo había cosas que no se podían cambiar, como la mentalidad negativa. Teníamos dudas sobre qué podíamos hacer. Dudábamos de que alcanzaríamos las metas porque siempre recibíamos goleadas, éramos los últimos en las clasificaciones. Romper con esa duda y convencernos de que sí se podía fue vital para el primer Mundial. Después de que se hizo realidad lo que solo podíamos soñar, las cosas cambiaron”, indicó el extécnico de Barcelona.

Burbano coincide. Pero, además, agrega que empezar a cosechar éxitos hizo que las nuevas generaciones crezcan con otra mentalidad. “Los chicos no tienen esa frustración. Tienen una selección que fue dos veces a un Mundial, tienen un equipo campeón de Copa Libertadores, tienen un embajador en el Manchester United. Su mentalidad es diferente y su convencimiento le ayuda para superar cada vez lo que se ha conseguido”

Sin embargo, Aguinaga y Burbano consideran que el décimo lugar en la clasificación de la FIFA es mérito de los actuales jugadores y su cuerpo técnico. “Ellos están siguiendo su camino y estoy seguro de que nos darán más alegrías”, concluyó el ex 10.

Fuente: Expreso

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