| Dennis Quiñónez Disfruta del Mejor Mirador de Quito | ||||
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El joven jugador de Barcelona no podía esconder su felicidad. Dennis Quiñónez nos recibe con una amplia sonrisa en su confortable departamento, ubicado en un exclusivo sector de la capital. Además, la felicidad del mediocampista de 19 años, es porque ya cuenta con la compañía de su madre, María Espinoza. El futbolista guayaquileño confiesa, que nunca se imaginó vivir en uno de los mejores miradores de Quito. “El departamento es más de lo que yo esperaba. Con mi madre nos sentimos cómodos y felices”, anota Dennis. El departamento, de dos dormitorios, sala, comedor y cocina, está en el décimo piso del edificio Farelly, en las avenidas Atahualpa y República, a pocas cuadras del estadio Atahualpa. El jugador, de padre cañarejo y madre manabita, informó que solo trajo la ropa, ya que encontró amoblada la vivienda. La dirigencia de Barcelona le dio varias alternativas para vivir, pero Dennis se decidió por el departamento del edificio Farelly. La dirigencia corre con todos los gastos del arrendamiento. “Aquí tenemos una vista maravillosa. Estamos cerca de centros comerciales, del estadio Atahualpa y si quiero trotar, camino pocos metros y estoy en el parque de La Carolina. Además, me encuentro cerca de mis compañeros Vinicio Angulo y Bryan de la Torre. Qué más puedo pedir”, recalca Dennis Quiñónez, quien este año fue ascendido al primer equipo del ídolo. Reconoce que le gusta mucho su dormitorio, ya que es amplio (12 metros cuadrados) y tiene una cama cómoda (dos plazas), que le permite descansar y dormir como un niño, luego de los exigentes entrenamientos. Además, cuenta con un televisor de 21 pulgadas. Confiesa que visita poco la cocina, porque se le quema hasta el agua que pone a calentar. “Por eso extrañaba a mi mamita”, añade bromeando, mientras abraza a su progenitora. Sin embargo, cuando estuvo solo, se especializó en hacer batido de leche con plátano, que ahora es su bebida preferida. Aunque Dennis dice que no le gusta salir mucho de casa, aprovechará el tiempo libre para conocer el sector y saber exactamente dónde se encuentran los centros comerciales, restaurantes, y todo lo que necesite. “Ahora tengo toda la tranquilidad, porque mi madre ya está conmigo y me encuentro en un cómodo departamento. Hoy las cosas solo dependen de mí, para ganarme un espacio en Barcelona”, precisó Quiñónez. Pero, la más feliz es doña María, quien el domingo por fin pudo abrazar a su hijo “consentido”. Confiesa que por ser el último de sus tres vástagos y el único varón, Dennis es el engreído de la familia. Ella también se sorprendió con el departamento. “Cuando vine con Dennis y me trajo a este edificio, pensé que estaba bromeando. Hasta un guardia nos abrió la puerta”, sostuvo la orgullosa madre. “Cuando me paré en el ventanal y pude ver el cielo iluminado con miles de luces, parecía que estaba en el extranjero”, menciona sorprendida. Fuente: Expreso Â
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